Tuesday, June 16, 2009

NACIONAL MASTER DE PILETA CORTA. CIUDAD DE CÓRDOBA. JUNIO 2009




















Amigos:
Me lo perdí por viaje. Pero todo ha resultado muy bien. Debajo el relato de quien ya se va postulando, por su impecable pluma, como relator oficial de eventos en el equipo, el Inefable Cristóbal de Aldecoa. No tiene desperdicio,
felicidades!
cap.


"Inefables estuvo presente en el Campeonato Argentino Master de Pileta Corta, que se llevó a cabo entre los días 12 y 15 de junio en la ciudad de Córdoba. Como fue mi primera experiencia en este tipo de torneos, me pareció interesante transmitir mis impresiones.

El equipo Inefable estuvo compuesto por, en riguroso orden alfabético, Cristóbal de Aldecoa, Juan Pablo Dithurbide, Brian Donnelly, Carlos Morgan, Miguel O’Farrell, Cristián Sicardi y Diego Tricarico. En esta oportunidad también se unió a la delegación Alejandro Lecot.

El campeonato se desarrolló en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo que está en el predio del mundialista estadio Chateau Carreras. El hotel en el que nos alojamos (Holiday Inn) queda bastante cerca de la pileta, y gracias a los vehículos de Brian y Cristián (sacrificados chóferes durante los días de competencia) las múltiples idas y venidas hacia y desde la pileta se simplificaron mucho. Nunca nos acostumbramos del todo al trayecto, de manera que extraviarse se convirtió en un hábito…

Otra ventaja adicional del hotel es que contaba con una pileta climatizada al aire libre (sensación térmica del agua, 348 grados Centígrados, aprox), de unos 15 metros de largo. Luego del tumulto de la sesión de ablande del primer día en el Chateau (el suscripto casi pierde los dientes a raíz de una vigorosa patada de pecho que otro Inefable le propinó involuntariamente), decidimos llevar a cabo el precalentamiento directamente en el hotel. Imaginarán el estupor de los pasajeros del hotel al observar a estos siete u ocho señores, ataviados con gorras plateadas, exóticos y ceñidos trajes de baño y antiparras yendo y viniendo de un lado al otro de las tórridas aguas.

La pileta del Chateau está muy bien, ocho carriles bajo una gigantesca burbuja de vidrio. La capacidad de las tribunas se vio desbordada, realmente había muchos nadadores, acompañados de abundantes comitivas. En similar sentido, el vestuario apenas pudo dar abasto.

Curiosamente los largadores estaban del lado más bajo de la pileta, de manera que la posibilidad de dejar los dientes incrustados contra el fondo estuvo siempre presente en las largadas.

El evento estuvo bien organizado. Pese a la gran cantidad de nadadores, las series se fueron largando con buen ritmo, sin demoras innecesarias entre una y otra.

Mi mala memoria me impedirá brindar un detalle día por día de las sesiones. A todo evento, los resultados ya estarán publicados.

Inefables tuvo un buen desempeño, logrando hacerse de [__] medallas: Carlos Morgan, -----; Brian Donnelly, -----; Juan Pablo Dithurbide, ------, y Miguel O’Farrell, -----. Los más veteranos podrán comparar estos datos con performances anteriores.

Más allá de ello, todos o casi todos logramos mejorar nuestras marcas (en mi caso fue muy sencillo, pues carecía de marcas anteriores). Algunos puntos destacados:

Brian sufrió una descalificación en la prueba de 200 mts. libre; el árbitro argumentó que no había tocado el borde al momento de dar la vuelta. Si bien Brian no estuvo de acuerdo con la decisión, y así lo hizo saber a las autoridades (con su habitual modo educado y cortés), no hubo caso. Brian tomó revancha al día siguiente, llevándose los 800 mts. libre de punta a punta, con mucha autoridad y solvencia. Nuestro nadador de larga distancia parece uno de los muñequitos de Duracell; una vez que arranca, parece que no frenará más. Al punto que en la prueba de 400 mts. libre se dio el lujo de hacer 50 mts. de más, al solo efecto de demostrar que le sobraba el aire. Eso no le impidió lograr un meritorio tercer puesto.

En la prueba de 800 mts. libre hubo un curioso incidente en una de las series. Todos observábamos con interés y admiración como Diego iba devorando las distancias, con tiempos realmente excelentes, rumbo a una cómoda victoria; repentinamente, del lado opuesto de la tribuna Inefable, vimos que nuestro coach detuvo su demoledora marcha (al metro 300, creo) y se estacionó contra el borde. Asombro generalizado, oferta de atención médica y ambulancia, y en general preocupación; todos sabemos que un Inefable tiene prohibido abandonar la competencia, salvo inexcusables razones de fuerza mayor… Por suerte no había pasado nada grave, simplemente se trató de un malestar pasajero, rápidamente superado. Tan superado que ese mismo día Diego hizo unos veloces 50 mts. libre, y al día siguiente se lució en la carrera de 400 mts., con un tiempo excelente.

Se vio a Juampi bastante preocupado respecto a su prueba de 200 mts. combinados. De todas maneras, y siguiendo el ya citado principio que un Inefable siempre se tira al agua y nunca abandona, allá fue. Terminó muerto (según propia confesión) y jurando a diestra y siniestra que jamás volvería a correr esta prueba. Esto así hasta que se enteró que había obtenido un lucido segundo puesto; esto fue suficiente para convertirlo en un fanático de la prueba en cuestión.

Los rivales parecen haberse convencido que derrotar a Morgan en el agua es imposible, y han comenzado a apelar a los trucos más sucios. El primer día de competencia, mientras esperábamos al borde de la pileta, un contrincante comenzó a precalentar en nuestras inmediaciones, revoleando sus brazos a diestra y siniestra. En uno de esos desmesurados molinetes enganchó al desprevenido Carlos en la mandíbula. Resultado, un Morgan al borde del knock-out y con un corte en la lengua. De todas maneras, la vil estratagema no dio resultado, y Carlos se aburrió de sacar medallas, fiel a su costumbre. De allí en adelante todos prestamos especial atención al agresor en cuestión, para evitar que repitiera el atentado.

Miguel también mantuvo su costumbre de llegar a la competencia, ataviado de punta en blanco (nada de joggings para él) y ganar las pruebas en las que participa. No pareciera haber rivales a la vista…

Cristián volvía a la competencia luego de bastante tiempo, y tuvo un desempeño muy consistente, con buenos tiempos y siempre en buenas ubicaciones en las tablas.

En lo que a mí respecta, me había fijado tres objetivos muy ambiciosos: (i) no caerme del largador; (ii) terminar todas las pruebas; y (iii) no salir último. Pues bien, objetivo cumplido en todos sus aspectos (en rigor, desconozco cómo salí en 200 mts. pecho, me volví a Buenos Aires antes de que se publicaran los resultados).

Además de la competencia, todo el evento fue muy divertido. Los almuerzos y comidas compartidas, las esperas a la vera de la pileta, ver a los otros Inefables corriendo… todo fue fantástico, en un ambiente super agradable. En mi caso, siendo un novato, me sentí muy respaldado por los más experimentados, siempre listos a dar una mano y brindar el consejo oportuno. Vaya un especial agradecimiento para todos, con especial énfasis en el coach.


Cristóbal De Aldecoa.

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